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HIPÓTESIS DEL MODELO ORGANIZADOR BIOLÓGICO POR JOSE IGNACIO CARMONA SÁNCHEZ (SE PROHIBE COPIA NO AUTORIZADA AUTOR SOCIO DE CEDRO)
Cuando uno observa el desarrollo embrionario en sus etapas sucesivas, uno puede ver la necesidad de introducir la intervención de un organizador externo al embrión, pero combinado con este. Algunos estudios han sugerido la existencia de un factor externo, como la hipótesis de la “vis essentialis” de Kasper FRIEDRICH Wolff que tanto influyó en la solución del enigma de la recapitulación embrionaria.
El 18 de marzo de 1926, el Dr Hans Driesch en la investidura como presidente de la “Society for Psychical Rsearch “de Londres, pronunció un discurso en la ceremonia de investidura. Driesch escogió la palabra entelequia para referirse a un factor organizador- Factor no material- involucrado en los procesos biológicos. Driesch veía una gran similitud entre la “evolución embrionaria” y las ectoplasmias y añadió que todos los fenómenos parapsicológicos objetivos eran el resultado de un tipo de “SuperVitalismo”.
Siempre que se habla de un “factor organizador biológico” – excluyendo los organizadores químicos u orgánicos, bien establecidos por la Biología- debe evocarse la obra de Harold Saxon Burr y sus colegas F.S.C Northrop y Leonard J. Ravitz Jr. Estos eminentes científicos investigaron los campos electrodinámicos que están presentes en la periferia de los seres vivos, y, según estos autores, mencionados campos están involucrados en la organización biológica.
Estos científicos constataron una conexión entre aquellos campos y los demás campos cósmicos, de tal forma que era evidente que eran los campos de la vida (“L-fields”), una parte del “Diseño cósmico”:
“Vivimos en un Universo de ley y orden porque estos campos y organización en los componentes materiales en constante cambio de los seres vivos “
Algunos investigadores como Hernani Guimaraes Andrade han determinado que esta estructura tendría una configuración de cuatro dimensiones y estaría formada por otro tipo de materia, a la que se denominó “materia psi”. Podemos estar en la orilla de una nueva ciencia que reconozca la interconexión de nuestras cuatro dimensiones materiales con una quinta dimensión que forma un campo psíquico, pudiendo suceder que la conciencia sea primaria en relación con la materia.
El Proyecto de Consciencia Global actuó sobre la base del comportamiento de un dispositivo electrónico, el generador de eventos aleatorios, que recopilan datos que sugieren responder de forma no local a la mente colectiva de millones de seres humanos. De esta forma se han registrado muchas desviaciones significativas, coincidiendo con eventos globales emocionalmente impactantes. ¿Podría ser la unión de las mentes humanas para crear una conciencia global, un super-organismo?
La palabra biopsicocibernética hace referencia a una disciplina que estudia el comportamiento del hombre y el surgimiento de un cierto tipo de fenómenos, los cuales se realizan en función de la interacción entre el hombre y todas las realidades físicas, biológicas, psíquicas y transpersonales que existen en el universo
Encontramos aquí respuestas a teorías tales como el esquema correspondiente a las transferencias transgeneracionales estudiadas por Anne-Ancelin Schutzenberger: “Nada de lo que conocemos desde el punto de vista psicológico o neurológico permite comprender como algo puede molestar a generaciones de una misma familia, tenemos la impresión de un muerto enterrado en un vivo. “
La existencia de un campo de in-formacion es un factor fundamental del universo, pues representa una hipótesis coherente, imaginativa, no imaginaria, de una conectividad global entre el cuanto, el cosmos, la vida y la conciencia. ¿Qué pasaría si todo lo que alguna vez ha ocurrido en el mundo estuviera registrado en algún banco de información ultra-dimensional, inconcebiblemente grande, pero al mismo tiempo infinitesimalmente pequeño?
No hay solo materia y energía en el universo, sino también un elemento más sutil pero no menos real: información. Las interacciones en los dominios de la naturaleza, así como en los de la mente, están medidas por un campo fundamental de información en el corazón del universo. El vacío cuántico genera el campo holográfico que es la memoria del universo.
Los principales tipos de anomalías hoy en día son anomalías de coherencia y correlación. Todas las partes de un sistema coherente estarían tan correlacionadas que lo que le ocurriera a una de las partes, le sucedería también a las demás. En física cuántica cuando investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, estás vacía. Es decir, que ele electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo. Un ser humano es parte de un todo que llamamos universo, una parte limitada en tiempo y espacio. El ser humano piensa que sus pensamientos y sus sentimientos, sus capacidades, están separados del resto, en una especie de espejismo de su conciencia. La interacción humana no se limita a sus canales sensoriales, ya que estamos unidos también por conexiones más imperceptibles. En la literatura científica actual, esas interconexiones se denominan transpersonales.
Stanislav Grof encontró que en los estados con una alteración más profunda de la conciencia muchas personas experimentan una clase de ella que aparenta ser la del propio universo. Básicamente, es la misma experiencia narrada por gente practicante del yoga y de otras formas de meditación profunda. La tradición védica hindú considera a la conciencia no como una propiedad emergente que llega a la existencia a través de estructuras materiales tales como el cerebro y el sistema nervioso, sino como un gran campo que constituye la realidad fundamental del universo. Sabemos que cuando experimentamos nuestro cerebro ·desde el interior” no es la experiencia de neuronas, sino de las características cualitativas que conforman nuestra corriente de conciencia: pensamientos, imágenes, voluntades, colores, formas y sonidos
El reconocimiento de que hay explicación científica para la no localidad observada de la conciencia daría legitimidad a la investigación de los fenómenos psi. En las experiencias extracorpóreas por ejemplo la gente puede ver cosas desde un punto del espacio que se encuentra alejado de su cerebro y de su cuerpo. Se sabe de casos de comunicación tras la muerte que han acaecido al azar de forma espontánea, sin que nadie mediara en ellos o dirigiera la experiencia. Ahora los psicoterapeutas han aprendido a inducir tales experimentos. Allan Botkin, director del Center Grief an Traumatic Loss, afirma haber inducido de forma satisfactoria este tipo de comunicación en casi 3.000 personas.
En la comunicación tras la muerte la experiencia suele acontecer de forma rápida en una única sesión. No se ve alterada o limitada por el dolor del sujeto o por su relación con la persona fallecida. Tampoco importan las creencias. El cerebro esta químicamente regulado y la experiencia ha demostrado que cabe hacerlo permeable en términos biológicos a los aspectos superfluos de la inteligencia Libre mediante la modificación de la química normal del cuerpo. Se pretende un estado ligeramente alterado de la conciencia, provocado mediante una serie de movimientos rápidos de los ojos conocido como reprocesamiento sensorial, en el que se produce un estado receptivo en el que la gente se abre a las impresiones que aparecen en su conciencia.
¿Se podríra sugerir que el fallecido existe todavía de algún modo en otra dimensión de la realidad? No necesariamente, podríamos estar accediendo a los hologramas complejos multiplexados generados por su existencia en ese mar denso de energía-información, ya que el universo operaria como un mecanismo holográfico que guarda la experiencia histórica de la materia
EL CEREBRO VISTO EN RELACIÓN CON LA CONCIENCIA Y EL CAMPO CUÁNTICO:
El cerebro humano es capaz de realizar hazañas que van más allá de lo que podemos imaginar. El cerebro está cambiando constantemente sin que nos demos cuenta. Si lo estimulamos. Los neurólogos utilizan el término “neuroplasticidad” para designar esta magnífica cualidad de nuestro cerebro. A veces el cerebro manifiesta de forma extravagante potencialidades que se manifiestan en unas pocas personas, por lo cual no podemos decir que sean paranormales o negar su existencia, sino “excepcionalmente inhabituales “.
Kim Peek es un savant (persona con un síndrome que le hace desarrollar facultades increíbles en determinados campos). Se sabe de memoria el contenido de 12.000 libros, es capaz de nombrar cada ciudad y cada calle de Estados Unidos. En la localidad donde vive conoce el nombre de cada habitante, porque lo ha leído en la guía telefónica. Solo necesita ocho segundos para leer una página, pudiendo leer a la vez dos hojas, una con el ojo derecho y la otra con el izquierdo. Los escáneres cerebrales en este tipo de personas han demostrado que presentan una actividad extremadamente reducida en la mitad izquierda de su cerebro. No se produce una interacción equilibrada como la que tiene lugar en personas normales. El investigador Allan Zinder, está convencido de que todos podemos reactivar conocimientos olvidados, rescatándolos de las profundidades de nuestro subconsciente.
A Jason Padgett, un estudiante mediocre, unos tipos le golpearon hasta causarle un traumatismo craneoencefálico grave. Cuando se despertó en el hospital, se había convertido en un genio de las matemáticas. Adquirió una erudición intuitiva, casi esotérica. Paso a impartir clases en la Universidad de Washington: números irracionales, ondas gravitatorias, indeterminaciones cuánticas y fractales, objetos geométricos cuya estructura se repite a diferentes escalas. Padgett adquirió la sinestesia: veía formas geométricas en todas partes y las dibujaba meticulosamente. Nunca había sido capaz de dibujar. Pero mientras miraba el agua correr era capaz de visualizar las estructuras geométricas que se iban formando como una telaraña de vibrantes remolinos.
Padgett fue sometido a escáneres y resonancias sin resultado. Lo que ocurrió en su mente era un misterio. Un eminente psiquiatra, el doctor Treffert, habla de una memoria genética. Una especie de “software “instalado de serie en la especie que se activa en condiciones muy excepcionales. Siguiendo esta hipótesis, el doctor Allan Snyder, director del Centro de la Mente de la Universidad de Sidney (Australia) inventó la “gorra de la creatividad”, un casco con electrodos que estimulan áreas cerebrales con impulsos magnéticos, con el objeto de liberar al hemisferio izquierdo de la tiranía delderecho. El investigador cree que en el futuro se desarrollarán tecnologías para activar habilidades ocultas.
Danielle, una niña de ocho años a la que le había sido trasplantado el corazón de un chico de 18 años recibió de este la capacidad para tocar el piano. La primera vez que pasó frente a un piano, sintió una voz interior que le indicó que lo tocase, haciéndolo con extrema pericia, sin haber aprendido jamás. El psiquiatra Paul Pearsall ha estudiado más de 100 casos en los que los rasgos del carácter de los donantes se han transmitido a los receptores. Algunos apuntan a que la clave de este enigma se encuentra en el corazón. Del corazón parten más de 5000 milivoltios de electricidad. Esta energía que parte del corazón circula por todo nuestro organismo, de este modo es posible que las informaciones sean capturadas y trasladadas a todos los órganos. Esta tesis se ve apoyada por los estudios realizados en el campo de la neurofisiología. Las sustancias químicas, llamadas neurotransmisores, halladas tanto en el cerebro como en el corazón, ponen en evidencia que existe una comunicación neuroquímica y electroquímica entre cerebro y corazón. Por tanto, los sentimientos, los pensamientos, no solo se alojan en el cerebro sino también en el corazón.
La neurocientífica Candance B. Pert dice que los recuerdos no solo se almacenan en el cerebro, sino también en un gigantesco entramado psicosomático que se extiende por todo el cuerpo. Hasta ahora los biólogos partían de la hipótesis de que solo era posible transmitir mediante el ADN informaciones concretas, como el color del pelo, la forma de la nariz o la complexión de una persona a las generaciones venideras. Algunos epigenéticos han puesto la mira en ciertas moléculas proteínicas que están rodeadas de espirales de ADN para explicar la transmisión de patrones de conducta.
Esto en cuanto al mundo intra microscópico relativo al ser humano. Pero: ¿Que sucede en un marco macroscópico?
Los desarrollos en la teoría cuántica de la Información han estimulado el estudio de la relación entre información y universo, tema relativamente nuevo, ya que hasta entonces se había enfocado el interés por la cosmología tan solo en la materia, la energía y la geometría espacio-tiempo. Al incorporar la información a la cosmología, surgen teorías como las de Heinz Pagels, que hablo del código cósmico, Seth Lloyd, que interpreta al universo como un ordenador cuántico, y Stephen Wolfram (el impulsor del software Mathematica), que se inspira en una diversidad de autómatas digitales clásicos.
Todos ellos han descrito modelos computacionales necesarios para entender aspectos de la realidad. El campo de investigación denominado “vida artificial” intenta emular el comportamiento de células u órganos mediante conjuntos simples de reglas más o menos mecanicistas sobre sus redes metabólicas, genéticas y mecánicas. Jojn C. Eccles, premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1973 por sus investigaciones sobre la trasmisión sináptica, sugirió que podría haber una indeterminación cuántica en la emisión de neurotransmisores.
El foco convergente es aquel que empleamos cuando centramos la atención en un punto concreto: la materia. Sin embargo, cuando abandonas este foco de atención limitado para adoptar otro más amplio y abarcador, adquieres consciencia del espacio, de la luz y de la energía que rodea tu cuerpo. Este tipo de atención se llama “foco divergente”. Pasas de concentrarte en algo a concentrarte en nada; centras la atención en la onda (energía) en lugar de hacerlo en la partícula (materia). La realidad es onda y partícula al mismo tiempo.
El estudio de los biofotones ha demostrado que somos capaces de sintonizar con ciertas frecuencias de nuestro entorno igual que se puede captar una emisora de radio en el 107 por ejemplo. Si cerramos los ojos en silencio ajenos al entorno libres de interferencias, podemos focalizarnos en recibir la señal nítida de una banda de frecuencias concreta y descifrar la información que contiene. Si lo hacemos una y otra vez, conectando con un nivel de luz e información distinto, podríamos influir o modificar la materia. Y cuando lo hacemos, el cuerpo experimenta sintropía (orden) en lugar de entropía (desorden. En el momento que acallamos la mente pensante y analítica para sintonizar con esta información más ordenada y coherente, el cuerpo, de manera automática, reacciona procesando un nuevo flujo de consciencia y energía, deviniendo así más coherente, eficiente y sano.
La vida es un fenómeno eléctrico, en el que intervienen una infinita variedad de permutaciones químicas. La energía eléctrica que funciona dentro de nuestros músculos y nervios, que mantiene el equilibrio de la vida por más de 30 millones de segundos cada año durante un promedio de vida de 70 años, lleva a cabo increíbles proezas, con más eficiencia que las maquinas más complicadas creadas por el hombre.
Por ejemplo, cada hora, el corazón humano produce energía suficiente para subir un hombre que pese 68 kilos, desde la calle hasta una azotea de un edificio de tres pisos. Mueve diariamente de cinco a diez toneladas de sangre a través de los vasos sanguíneos. Al final de un promedio de 70 años de vida, un corazón normal ha producido fuerza suficiente para levantar el mayor transatlántico cuatro metros fuera del agua.
Al estudiar las radiaciones electromagnéticas producidas por el cerebro humano, investigadores han verificado que ocurre un aumento de actividad durante la recepción paranormal de información, en particular recepción de información sobre objetos distantes (visión remota). Se describe que este ruido electromagnético acompaña igualmente los mensajes telefónicos paranormales. Todos juntos, descubrimientos como este sugieren que la actividad bio eléctrica producida por el investigador puede asumir un papel en la recepción de mensajes.
Cuando un grupo medita o reza en conjunto se crea un campo de conciencia que puede ser medido electrónicamente. A tal respecto el físico Ernst Senkowski postula que existen “dominios de vacuo” en los cuales el electromagnetismo, la gravedad y la capacidades psíquicas están interconectados. El circulo vicioso que forman pensamiento y sentimiento genera también un campo electromagnético mensurable que rodea al cuerpo físico. De hecho, el cuerpo humano emite constantemente luz, energía o frecuencia que transportan un mensaje, una información o una intención específicos. De igual modo, recibimos continuamente información vital que nos llega a través de distintas frecuencias. Cuando generamos un pensamiento, las redes neuronales, al activarse, crean cargas eléctricas en el cerebro. Y cuando estos pensamientos provocan a su vez reacciones químicas que dan lugar a sentimientos o emociones, al igual que cuando antiguos sentimientos o emociones dirigen nuestros pensamientos, esos sentimientos crean cargas “magnéticas”. Se funden con los pensamientos que generaron cargas eléctricas para producir un campo electromagnético especifico equivalente a tu estado del ser.
La investigación extensiva demuestra que las células corporales y los diversos sistemas no solo se comunican a través de las interacciones químicas que conocemos, sino también a través de un campo de energía coherente (luz) que transporta un mensaje (información), a partir del cual el entorno interno y externo de la célula envía señales a otras células y sistemas biológicos
Nos asemejamos mucho al comportamiento computacional de una máquina. Introducir la información además de la materia y la energía aporta nuevos matices a las interrelaciones ocultas. Sabemos que la materia y la energía se diluirán, pero ¿podría subsistir la información, nuestra información, no solo como un depósito estático sino también con una capacidad de dinamismo y exploración?
Jose Ignacio Carmona Sánchez copyright@
